Historias de vocalistas (Parte IV): Salidas conflictivas. Phil Anselmo, Max Cavalera, Michael Kiske

Por , el 05 - 10 - 2010



Continuamos la serie de artículos dedicados a los vocalistas del heavy metal; de aquellos que quisieron probar otras alternativas y de los que se vieron forzados a hacerlo. Después de la anterior entrega dedicada a David Lee Roth y Ozzy Osbourne, seguimos “pisando terreno escabroso” donde conflictos de muy diversa índole provocaron, finalmente, la separación de sus respectivas bandas de Phil Anselmo, Max Cavalera y Michael Kiske.

PHIL ANSELMO

La historia de Phil Anselmo y Pantera terminó, como todos sabemos, en una tragedia que se llevó por delante al guitarrista Dimebag Darrell, víctima de los “daños colaterales” al asesinarle un seguidor del grupo afectado de esquizofrenia, quien no supo asimilar su desintegración.

No se puede poner en duda que la entrada de Phil en Pantera coincidió en el cambio de estilo que, con el tiempo, les llevó a ser abanderados del groove metal, marcando un camino a seguir. Su virulento registro vocal encajó perfectamente con la agresiva instrumentación aportada en Cowboys From Hell, disco que cambió el rumbo de la formación de Texas. Pero, también es cierto que él fue la pieza clave que puso fin al grupo en 2003.

Como siempre sucede, hay dos versiones de la historia, aunque existen hechos irrefutables que indican que la paulatina inmersión en las drogas de Phil le hizo convertirse en una persona irascible y de difícil carácter. Recordemos que, incluso, durante unos segundos, en una de sus presentaciones con Pantera, estuvo prácticamente muerto en un escenario a causa de su adicción.

Lo cierto es que, en un momento dado, Anselmo se convirtió en un cantante errático, totalmente descontrolado y lejos de su mejor forma. A su vez, había iniciado otros proyectos paralelos, siendo el más consistente Down, junto a Pepper Keenan de Corrosion Of Conformity, todavía en activo en la actualidad y cuyo debut discográfico NOLA, data de 1995; también fue parte de Viking Crow, en una onda blak metal, junto a Killjoy de Necrophagia (con quienes también colaboró) y su ex mujer Opal; sin olvidar Superjoint Ritual, con los que editó dos álbumes: Use Once And Destroy (2002) y A Lethal Dose Of American Hatred (2003). Parecía que se sentía cómodo haciendo otras cosas alejado de los hermanos Abbott.




Por su parte, Pantera habían compuesto su último disco, Reinventing The Steel, en 2000; Vinnie y Dimebag, cansados de esperar señales de vida montaron Damageplan y en 2004 publicaban su primer y único trabajo New Found Power. Precisamente, durante una de las actuaciones de Damageplan acaecieron los hechos que acabaron con la vida del guitarrista.

Mientras Pantera esperaba en el limbo una posible reactivación, hubo declaraciones cruzadas entre ambas partes que hicieron difícil la reconciliación, después del fallecimiento de Darrell ya fue imposible. Con los años, la postura del vocalista se ha tornado más amigable pero Vinnie ha sido claro en sus sentimientos y no parece dispuesto a un acercamiento.

En la actualidad Anselmo dedica su tiempo a su sello discográfico Housecore Records, con el que apoya a nueva bandas, además de mantener sus vínculos con Down, la única formación que parece seguir delante y donde figura también el ex bajista de Pantera Rex Brown.

A su vez, Vinnie, después de los “malos tragos” pasados reactivó su carrera formando un nuevo grupo, Hellyeah, ya con dos álbumes editados, su debut homónimo de 2007 y el recién aparecido Stampede.

Un punto importante en esta historia es que los hermanos Abbott fueron honestos, sin Phil Anselmo no había Pantera y por eso decidieron montar una nueva banda. Siempre habría la posibilidad de una reconciliación, no obstante, la muerte de Dimebag fue también la muerte de Pantera.

MAX CAVALERA

El caso de Max Cavalera y Sepultura es distinto. Max, no solo era el vocalista del grupo brasileño, era además una pieza clave, compositor, guitarrista y co-fundador junto a su hermano Igor. Por lo tanto, tenía que estar muy cabreado para tomar la decisión de abandonar todo el trabajo realizado después de haber alcanzado un reconocido prestigio internacional y, adicionalmente, distanciar las relaciones con su propio hermano.

El motivo de la salida de Max no fue otro que la intromisión de su mujer, así como manager de la banda, cuyas gestiones, siempre a favor del vocalista/guitarrista, no complacían al resto de componentes del grupo, incluyendo Igor. Cuando le plantearon su despido, Max manifestó que si se iba ella, él también se marchaba y el resultado ya es de dominio público.

Cavalera fundó Soulfly en 1997 y comenzó una nueva y sólida trayectoria ejerciendo el control total, lo que ha motivado cierto movimiento de personal aunque sin desestabilizar su proyección, ratificada con seis álbumes: Soulfly (1998), Primitive (2000), Prophecy (2004), Dark Ages (2005), Conquer (2008) y Omen (2010).




Reconciliados los hermanos Cavalera, en 2007 pusieron en marcha un nuevo proyecto denominado Cavalera Conspiracy y al año siguiente lanzaron su debut, Inflikted, donde participaba el guitarrista Marc Rizzo, también en Soulfly.

Sepultura siguió adelante sin Max y luego sin Igor, publicando nuevos álbumes y aguantando impasibles el prestigio adquirido. Si bien es cierto que la calidad de sus grabaciones se ha resentido, tampoco se puede hablar de “fracaso post Cavaleras”. Tienen el nombre y tienen un repertorio clásico que perdura en la mente de sus seguidores, pero son unos Sepultura “descafeinados”.

Si había aún alguna posibilidad de reunión, Max la desmintió hace poco ya que, al parecer intereses económicos impiden un acercamiento a tres bandas entre Max, Igor y los otros dos miembros, Paulo Jr. y Andreas Kisser. Al parecer el batería ya no quiere saber nada de los otros y solo volvería por su hermano y, aunque siempre quede la esperanza, las condiciones no son favorables por ahora. Derrick Green, puede seguir durmiendo tranquilo.

MICHAEL KISKE

Es innegable que Michael Kiske entró en Helloween por la puerta grande, coincidiendo con la publicación de la primera parte de Keeper Of The Seven Keys (1987), uno de los mejores álbumes de la carrera del grupo germano. La segunda parte, solo hizo que ratificar su lanzamiento al estrellato internacional.

Las cosas se empezaron a torcer cuando Michael quiso cambiar el rumbo estilístico hacia sonidos mucho más accesibles y comerciales, tal como se pudo comprobar en Pink Bubbles Go Ape (1991), disco en el que ya no estaba Kai Hansen, alejado del grupo precisamente por el giro que estaba tomando la carrera de Helloween. El otro guitarrista, Michael Weikath, optó por la resistencia y luchar por el regreso a los sonidos más power. Sin embargo, en el siguiente trabajo fue Kiske quien salió vencedor aunque, Chameleon (1993), fue su última batalla antes de perder la guerra y ser expulsado. La grabación, que mostraba un alejamiento general de los sonidos heavys, causó toda una convulsión alrededor de Helloween.

Weikath, que ya había iniciado contactos con Andi Deris de Pink Cream 69, decidió dar el golpe definitivo y se hizo con el mando del grupo dejando fuera a Michael con el apoyo del bajista Markus Grosskopf.

Michael, inició así una errática trayectoria no sin avivar antes la polémica al renegar del heavy, aunque en posteriores declaraciones matizase que se refería solo al black metal. Sea como fuere, su carrera posterior a Helloween cuenta con numerosas colaboraciones, entre ellas un reencuentro con Kai Hansen y el proyecto Avantasia de Tobias Sammet; discos en solitario acogidos sin demasiado entusiasmo y participación en el grupo de pop-rock Supared, con quienes grabó un disco.




Quizá su aportación más consistente sea la de Place Vendome, con quienes grabó dos álbumes, curiosamente, junto a Dennis Ward (bajista), Uwe Reitenauer (guitarra) y Kosta Zafiriou (batería), todos de Pink Cream 69, banda donde estuvo Andi Deris antes de vincularse a Helloween. Caprichos del destino.

Ya en 2010 Michael Kiske volvió a los estudios para facturar un disco junto a la cantante Amanda Somerville, siempre manteniéndose alejado de los esquemas excesivamente duros.

La noticia de última hora indica que el cantante germano tiene un nuevo proyecto, Unisonic, con el que ha vuelto a pisar los escenarios después de 17 años y en el que están involucrados sus “viejos colegas”, Dennis Ward y Kosta Zafiriou además del guitarrista Mandy Meyer, conocido por sus colaboraciones junto a Krokus, Gotthard y Asia. Kiske ya ha tenido la precaución de comentar que no se trata de una banda de metal sino de rock.

Por su parte, Helloween sobrevivió sin traumas a la ausencia de Michael editando discos periódicamente y consolidando su trayectoria sin excesivos altibajos aunque con algunos cambios de personal.

No se puede decir que la banda de Hamburgo perdiera demasiado con la salida de Kiske, al contrario, el estilo que intentó imponer el vocalista quizá hubiera llevado al fracaso y a la disolución, mientras que con su sonido clásico han logrado sobrevivir.

En cuanto a Michael, fue dueño de su propio destino tomando decisiones de acorde con sus gustos personales. Una cosa es cierta, trabajo no le ha faltado.

Próxima entrega: Lou Gramm (Foreigner), Burton C. Bell (Fear Factory), Udo Dirkschneider (Accept).

 

POR LOCKY PEREZ



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